viernes, 15 de octubre de 2010

La maternidad no se escoge...


Las mujeres se relacionan de manera apasionada, mucho más si se tratan entre ellas. Los sentimientos, o tal vez las hormonas, hacen que bajo la complicidad, las sonrisas y los abrazos, corran las turbias aguas de la rivalidad, la envidia y la competencia.  Esta complejidad afectiva  empieza en la cuna y se afianza con  la vida a través de la relación con la madre. Un vínculo labrado con sentimientos intensos y leales pero también cargado de recriminaciones,  cuestionamientos y aprobación. 
Con el título de “mamá”, las hijas entran a una nueva dimensión de la vida, despiertan a un sentimiento desconocido y  obtienen una óptica distinta del entorno, del ayer y del futuro. Empiezan a ver a las madres con otros ojos pero  pocas veces los lazos enrevesados se transforman. No se puede renunciar al rol filial. Tampoco al maternal.
Toda esta complejidad afectiva es mostrada con realismo y cotidianidad por el director colombiano Rodrigo García en su película “Madre e Hija”,  con la que reafirma su pasión por las mujeres que lo ha guiado siempre.  Desde sus anteriores  largometrajes  “Nueve vidas” y  “Cosas que diría con solo mirarla”, Garcia  empezó a internarse en terrenos femeninos para mostrar sus conflictos más íntimos de una manera conmovedora a través de una narrativa particular. 
Él es de los que prefiere abordar los temas desde distintas ópticas, con historias aparentemente inconexas y al final, siempre encuentra la manera de unirlas.  En su estilo hay un poco de los directores Alejandro González Iñarritu (“Amores Perros”, “Babel”, “21 gramos”), Guillermo del Toro (“El laberinto del fauno”) y del guionista Carlos Cuarón ( “Y tu mamá también”, “Solo con tu pareja”) con quienes ha trabajado en algunos proyectos, pero también hay mucho de su experiencia en televisión como guionista y director de varios  capítulos de series de televisión para canales privados como “Seis grados de separación”, “In treatment”, “Big Love” y también en “Los Sopranos” “Six feet under”  por mencionar algunos. Sí, allá también algunos directores de cine viven  de hacer tele.
El oficio de la televisión le ha dado la destreza de utilizar las escenas como unidades dramáticas independientes, sacando mayor provecho de los actores a quienes ha dirigido muy bien.  Atraídos, tal vez, por la fortaleza de su historias o por el nombre que el director se ha hecho en el medio, primero como fotógrafo, después como guionista y director, García se ha permitido invitar a primeros actores a trabajar con él cambio de casi nada.
Por sus manos han pasado figuras como Cameron Díaz,  Holly Hunter y Gleen Close y en “Madre e Hija” cuenta con  Annette Being, Samuel L. Jackson y Naomi Watts, entre otros.
Los actores son un componente más de las películas porque la chispa divina que dota de vida a una obra solo puede ser aportada por el autor que expone su manera de ver la vida.  Rodrigo García es de esos directores a los que le sobra corazón, talento y disciplina.  Su sensibilidad, que exhibe con secuencias y diálogos, empieza en la escritura desde donde concibe personajes complejos y ambivalentes.
En “Madre hija” nos cuenta la historias paralelas de tres mujeres que viven en Los Ángeles.  Karen (Annette Being) tiene 51 años y vive con su madre con quien mantiene una relación más resignada que armónica.  Ella no tiene amigos y su amargura está sustentada en una decisión equivocada tomada en el pasado.  A sus catorce años, guiada por la madre renunció a ejercer su maternidad y dio  a su hija en adopción.  Para lidiar con su desazón, Karen escribe cartas a su hija esperando que algún día pueda encontrarla y vigila su entorno, defendiéndose  con los dientes de aquellos que quieran acercársele.
Entre tanto conocemos la historia de Elizabeth (Naomi Watts), la hija que creció en un hogar adoptivo y que es exitosa a sus 37.  El abandono de sus padres, la convirtió en una mujer racional y pragmática que consigue lo que se propone incluyendo los hombres que mete a su cama. Ella solo vive para su profesión, los hijos y el matrimonio están fuera de sus planes.  Tanto que a sus 17 se hizo ligar las trompas para no quedar embarazada. 
Y por último nos presentan a Lucy (Kerry Washington), quien ante la impedimento biológico de ser madre, quiere adoptar un hijo para alcanzar la felicidad que a ella y su marido les es esquiva.   Ella se esfuerza por tener la aprobación de sus suegros y claro de su mamá, para que ese bebé sea bien recibido.  En este proceso aparece una joven embarazada que está dispuesta a dar a su hijo en adopción, quien es cuestionada por su madre sobre la decisión que quiere tomar. 
Madres ausentes, esquivas, protectoras, culpables frente a hijas indiferentes, frustradas y efímeras. Distintas pero unidas por un nexo que no termina con la muerte.

Así es “Madre e hija”, un auténtico melodrama pletórico de sentimientos femeninos que ocurre en pocos escenarios y narrado con imágenes que tienen la capacidad de generar cambios en sus protagonistas.  Sin caer en estereotipos ni en conductas típicas, las protagonistas de esta película transitan por sus vidas guiadas por un pálpito que aún no terminan de entender y que se llama instinto materno.  Y mientras combaten su anhelo y su tristeza, actúan, se  equivocan y reaccionan, y reciben conforme a lo que la naturaleza y el destino tiene  para darles. Todo unido con los mismos acordes emotivos que tienen la virtud de despertar distintos sensaciones según la escena.
Rodrigo García no se queda con nada y no duda en sorprender con lo impensable  a sus protagonistas para  hacerlas reaccionar frente a la vida.  Y llevarlas a  su esencia y a victorias agridulces.
Aunque para muchos las películas de García son un poco desesperanzadoras no pueden negar la profundidad y honestidad con las que han sido hechas. Son historias narradas desde el corazón de un autor que se ha zambullido en el género femenino con humildad y respeto para conseguir películas sabias.







1 comentario:

  1. The hours, por Daldry, basada en la obra de Michaell Cunningham. Brecha generacional femenina. Interesante tema.
    Jaime Mejia, MD
    Altamonte Springs, FL

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