Mientras toma su desayuno en un café parisino, la bella Elise (Angelina Jolie) recibe la carta que ha estado esperando durante más de un año. La nota enviada por su amante es clara: Debe emprender un viaje a Venecia, escoger un hombre que tenga sus mismas características y utilizarlo de señuelo para confundir a quienes lo buscan.
Elise se pone en marcha y sigue al pie de la letra las indicaciones, logra evadir a quienes la siguen y después de abordar un tren y recorrer sus vagones encuentra un candidato idóneo. Se trata de un turista norteamericano llamado Frank (Johny Deep), que viaja a Venecia para superar el luto producido por la muerte de su esposa.
Elise envuelve al hombre con su belleza y consigue llevarlo con ella hasta su hotel y así distraer a quienes la siguen. Frank, sin hacer mayores preguntas se deja llevar, pero todo cambia cuando descubre que unos chicos malos que intentan asesinarlo.
Y mientras ella trata de ayudarlo, descubrimos que en realidad es una agente que trabaja de incubierta en un caso de lavado de dinero y que todo hace parte de un plan para capturar a un peligroso estafador que debe mucho dinero al país. Y los chicos malos los persiguen con estilo de película infantil sin acertar ninguno de sus disparos, mientras que la hermosa agente sale siempre bien librada, sin perder el estilo, ni partirse un tacón. Todo en medio de la Venecia glamourosa de los más ricos que exhiben sus vestidos de colección y sus diamantes en cenas exclusivas.
De esto se trata “El Turista”, una película cuyo mayor logro está en su caprichosa nómina actoral que fue anunciada como su mejor atributo al unir “por primera vez” a Jolie con Deep. Con ellos también están Timothy Dalton (el ex James Bond) y Paul Bettany (“El código Davinci” y “Una mente Brillante”). El otro as de la película es su director Florian Henckel von Donnersmarck, ganador del premio Oscar en 2006 por “La vida de los otros”.
Pero más y más no garantiza un éxito. A pesar de tratarse de un remake, “El turista” no alcanza ni siquiera a igualar a su original, el largometraje francés “Anthony Zimmer” realizado en 2005 por el francés Jerôme Salle. Y que en su momento recibió las mejores críticas al hablar de su película como un homenaje al maestro del suspenso Alfred Hitchcook.
En cambio con “El turista”, Henckel von Donnersmarck no logró trasmitir la intriga necesaria en un thriller y las secuencias de persecución se limitaron a disparos sin dirección pero que no consiguen crear ninguna tensión real.
Tal como está, “El turista” es una de esas películas que no terminan de inscribirse en un estilo ni en un género. Le falta misterio para ser thriller y le sobra música, pues no es telenovela.
El suspenso que intenta despertar se disuelve después de las primeras secuencias con la mediocre actuación de un Johnny Deep que ya ha ido acostumbrado cada vez más a sus papeles de películas infantiles. Mientras que Angelina Jolie desfila por las escenas, haciendo su mejor despliegue histriónico al exhibir su cuello de diez centímetros de largo y posando con cara de mujer fatal. Es válido, la belleza también llena las salas.
Sin embargo y a pesar de la bonita pareja que puedan hacer Jolie y Deep, en “El turista” el romance no es una característica. A pesar de los rumores de los celos de Brad Pitt, la realidad es que en pantalla hay poca química entre la pareja protagónica. Tampoco es una película de acción porque aunque narra una historia de perseguidos y persecutores, carece de tensión y las escenas de huida causan risa en lugar de emoción y pálpitos.
Todo producto de un director que no termina de ser claro en su propuesta. Una película que aceptó dirigir solo por la llamada de Jolie y porque le significaría su entrada a Hollywood. Una entrada desafortunada y confusa, porque lo último que se dijo de “El turista” es no era un thriller sino una comedia. Y ahora está nominada a los premios globo como una comedia. ¿Perdón? cada vez entiendo menos.
De comedia “El turista” tiene poco. Salvo dos o tres secuencias que causan risa por lo cursi de sus diálogos y por lo absurdo de su puesta en escena. Por lo demás, faltó arrojo.
Tal vez debió desprenderse de su purismo estético y vencer el complejo de que provocar carcajadas es vergonzoso. Tuvo que aprovechar más a su personaje protagónico y en lugar de ponerlo a actuar con cara de despistado, debió sacarlo de su área de confort y hacerlo torpe de verdad. Debió sacudir a la Jolie, despeinarla y hacerla entender que ya es hora de dejar de sentirse la más fatal de las divas.
En cuanto a la música, hay que reconocerlo. Aquella saturación musical… eso si da risa.
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